En el marco del ciclo de charlas sobre el patrimonio de la piedra seca que el Foro Cultural El Salicornio ha organizado junto con la Sede Universitaria de Villena, se ha llevado a cabo una salida para recorrer diferentes entornos de la pedanía de Villena: la Zafra y disfrutar de una jornada de naturaleza y piedra seca.
La jornada ha comenzado a las ocho de la mañana, con la salida desde la zona de la plaza de toros de Villena. Un grupo de personas interesadas en conocer de primera mano algunas de las construcciones de las que se habló en la charla del pasado martes sobre el patrimonio de la piedra seca en Villena nos hemos desplazado hasta la pedanía de la Zafra, en el valle de los Alhorines. Una vez allí, hemos dejado los coches en el aparcamiento de la ermita en honor a San Isidro Labrador. En este punto, Pepe Marco ha explicado que se trata de una parroquia, ya que cuenta con pila bautismal.
Desde aquí se ha iniciado la ruta a pie. El primer destino ha sido la casa de la Castellana, donde hemos podido disfrutar de un ejemplar de encina centenaria. A continuación, hemos ascendido por los arenales hasta llegar a la intersección de la Senda Morisca. En ese lugar, nos hemos desviado hacia la derecha para contemplar la hornacina de la Virgen de Gracia, en el punto donde, según la leyenda apareció, esta es la patrona de Caudete y también venerada en la vecina localidad de Biar.
En este mismo entorno se ha observado un ribazo de piedra seca, ejemplo representativo de esta técnica tradicional. Tras regresar a la intersección, se ha continuado por la Senda Morisca con destino al abrevadero real de la Zafra. Durante el recorrido se ha realizado una parada en una calera, donde se ha explicado in situ el funcionamiento de estos antiguos hornos utilizados para la producción de cal.
La ruta ha proseguido hasta la tejera, un conjunto de hornos destinados a la fabricación de tejas. En este lugar se han podido ver restos de edificaciones que probablemente han servido como viviendas para los trabajadores, así como una veta de arcilla de la que se extraía el material. También han destacado los ribazos de piedra seca en los que se han combinado piedras con fragmentos de tejas.
Finalmente, hemos llegado al abrevadero real de la Zafra, donde se conserva un pozo de piedra seca y un abrevadero tallado en la roca. Allí se ha realizado una parada para almorzar y recuperar fuerzas.
Durante todo el recorrido, los participantes hemos disfrutado de la riqueza natural del entorno, y del comienzo de la primavera, con romero en flor —recordando el dicho popular «quien va al monte y no coge romero no tiene amor verdadero»—, así como de especies como la pebrella, las aliagas en flor y los pinos piñoneros, característicos de los suelos arenosos.
El regreso a la pedanía ha permitido descubrir una antigua almazara que conserva la muela del molino, testimonio del pasado agrícola de la zona.
La actividad ha resultado una experiencia enriquecedora que ha combinado patrimonio, historia y naturaleza, permitiendo a los asistentes conocer de cerca el valor de la piedra seca y el entorno de la Zafra.
El Salicornio 22 de marzo de 2026
Crónica: Marí Ángeles Alonso








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